Las búsquedas cada vez me dan más miedito. La gente está muy mal. No veo otra explicación.



- ¿Cuándo me vas a invitar a dormir a tu casa? – me pregunta entusiasmado Alejo.
- Cuando quieras.
- ¿Y vamos a ver una película?
- Si, la que vos quieras.
- Bueno – responde sonriendo y corre para anunciarle a su madre, a los gritos, que la madrina lo invitó a dormir.
- Espero que se anime a quedarse – dice Sole – porque cuando fue a dormir a la casa de su amiguito Joaquín, lo trajeron a la 1 de la mañana.
- Si no se quiere quedar, yo también te lo traigo a la 1 de la mañana. ¿Por qué no quiso?
- Porque el amigo no tenía televisión en la habitación.
- Ajá. Miralo al pequeño demonio aburguesado.
Llega el fin de semana y Alejo está impaciente esperando, desde muy temprana hora, que pase a buscarlo. Colgado de la reja de la casa me mira mientras bajo del auto:
- ¿Vamos a ir a tu casa?
- Si, Alejo. Pero primero vamos a ir a alquilar una película.
Después de buscar su mochila, de cargar con algún juguete [por si se aburre] y de la recomendaciones de Sole, nos vamos por primera vez solos. Sin mamá y sin hermanita.
Desde el asiento de atrás me conversa, le pregunto del jardín, me responde, me cuestiona por qué no tengo la última película de Spiderman en mi casa, le digo que la podemos alquilar, si quiere.
- ¿Cuál? ¿Espaidarman con personas reales o en dibujitos?
- La que quieras.
- Con personas reales, la que sale la mancha.
Recorre el videoclub mientras yo busco Spiderman 3. Obnubilado, se detiene y señala hacia el frente:
- Madrina. ¡Juuuulc! ¿Podemos llevarla?.
Con Spiderman 3 y El increíble Hulk [con personas reales] bajo el brazo, previa compra de Coca Cola, partimos, finalmente, hacia mi casa. En el camino Alejo está inquieto porque quiere conocer los planes. ¿Qué vamos a hacer?, ¿Qué vamos a comer?, ¿Cuál película vamos a ver primero?. Voy respondiendo a sus preguntas y me confiesa:
- Madrina, Julc no la veamos a la noche porque me da miedo.
- Bueno, la vemos a la mañana ¿te parece?
- Si, entonces hagamos así.
Y me relata todo el itinerario. “Hagamos así”, aparece de nuevo en la conversación y después de narrar los futuros hechos cambia por completo los planes:
- Y después me llevas a dormir a mi casa.
- ¿Pero no te ibas a quedar a dormir conmigo?
- Ah, cierto – se ríe – Entonces, mejor hagamos así.
Y vuelve con el programa incluyendo, esta vez, su estadía en mi casa.
- Me voy a animar a quedarme en tu casa – sentencia. Abruptamente cambia de tópico:
- Cuando llegue a tu casa quiero ver el pronóstico – pienso que se equivocó de palabra y río.
- ¿El pronóstico?. ¿Para qué?
- Para saber si mañana va a llover – No, no se equivocó. Trato de recordar si a mis 5 años alguna vez me habrá preocupado el pronóstico y si conocía esa palabra.
Ya en mi casa, corre hacia mi habitación y la inspecciona de arriba a abajo.
- Para no ser hombre tenés muchas películas, madrina. ¿No tenés ninguna de alienígenas?.
¿En que momento los marcianos o los extraterrestre de mi infancia pasaron a convertirse en alienígenas de los niños de ahora?. Creo que hasta que no vi “Alien, el octavo pasajero”, desconocía el significado del vocablo alienígena.
Pido una pizza y pongo Spiderman en el dvd. Le pido que me espere para ir a buscar de la cocina los vasos para tomar la gaseosa. Con carita de preocupado pregunta:
- ¿No la vas a ver conmigo? Porque yo con un adulto me animo a verla.
Si decía “bajo la supervisión de un adulto” me moría ahí mismo. De todos modos, sus palabras me retrotraen a mi infancia, cuando me paraba detrás de mi papá para poder ver las películas que me daban miedo y en las escenas fuertes espiaba arriba de su hombro, hasta que no podía resistir y me refugiaba en su espalda, mientras mi viejo reía, y me decía que no pasaba nada.
Alejo no le presta demasiada atención a la película. Va y viene, juega conmigo, se entusiasma con alguna escena de acción, luego me pide que le recorte en papel a Spiderman, a La Mancha, al Duende Verde, a La Mancha apoderándose de Spiderman, al Arenero y a Octopus [ese fue complicado]. Mientras juega con los personajes recortados, mira de reojo Spiderman y se pone nervioso cuando ve una escena romántica:
- Daaaah, esa Meri An es una estúpida – declara haciendo un gesto de disgusto mientras se tapa la cara. Al notar mi risa inmediatamente se repone – Te salieron muy bien los muñecos, madrina – concluye, haciéndose el desentendido de su reacción a la trama amorosa.
Es hora de domir y después de preguntarme reiteradamente si falta mucho para que aparezca el sol, se duerme. Me patea durante toda la noche [eufemismo de escasas 4 horas) y a las 7:30 de la mañana festeja que ya es de día. Sin planear levantarme de la cama, más que para buscar su desayuno, vemos Hulk como estaba previsto y Alejo da por finalizada la visita.
- ¿Viste que me animé a quedarme? - dice orgulloso.
Alejo llega a su casa contento, y comienza a contarle, alborotadamente, a su madre todo lo que hicimos, como si yo no estuviera presente. Al escuchar que la pasó muy bien me sentí feliz.
- Sonaste – dice Sole – va a querer ir otra vez.
Alejo corre hacia mí y me abraza:
- Te quiero mucho – me dice y antes de que pueda huir lo apretujo para besuquearlo a pesar de sus protestas.
- Yo también te quiero mucho, cabeza de buluquero[*] – le respondo mientras le agito los rulos con una mano. Estalla en risas y se va repitiendo “cabeza de buluquero”.
Cómo me voy a negar a otra propuesta tan encantadora.
[*] Del cordobés básico "buluca": dícese de algo pequeño de forma esférica.
No tenés derecho a venir así, sin previo aviso, cuando no te esperaba. Con qué desfachatez te aparecés, sólo para angustiarme. Qué descaro el tuyo, de venir a traerme problemas inverosímiles, justo cuando en este momento me embarga una sensación de pesar real. Y vos venís, de la nada. Para cargarme con tus problemas de histeria. Para hacerme sentir más lacra de lo que me venía sintiendo. Y si hubiera sabido que ibas a tener la insolencia de adelantarte a mis planes me hubiese predispuesto a no prestarte ni la más mínima atención. Pero llegaste así. En silencio. Sin que detectara tu presencia. Para que me diera cuenta demasiado tarde que ya estabas acá. Molestando. Hostigando. Perturbando. Y yo, tratando de salir de un pozo, para que vos me tires tierra encima. Estorbando, sumando disgustos de cotillón a mi verdadera sensación de malestar. Decime: ¿que necesidad tenías de venir a joderme la existencia justo ahora?. ¿No te das cuenta que tengo cosas más importante de qué preocuparme y ocuparme, que tus pataleos disfrazados de pucheros?. Rajá ya mismo, haceme el favor. ¿No ves que no te soporto?. ¿Por qué no te morís?, estrógeno del orto.
No es que sea desconfiada.
No es que pretenda que pague con su presente las culpas de los pasados.
No es falta de optimismo.
No es que piense que todos son iguales.
No es que quiera meterlo en la misma bolsa que aquellos que no cumplieron.
Sin embargo no puedo evitar preguntarme:
¿Cuánto faltará para que Barack Obama se mande alguna de color?
Y es lógico [?]. Tiene la misma lógica que la explicación que ella le da a su hijo cuando se niega a besarlo, porque a la boca la usa para [beep]
...
para hacer declaraciones de mierda, como estas, claro.
Sería demasiado fácil comprar la torta en la confitería «Los dos Chinos»; hasta Gladis se daría cuenta, a pesar de que es un tanto miope, y Lucas estima que bien vale la pena pasarse medio día preparando personalmente un regalo cuya destinataria merece eso y mucho más, pero por lo menos eso. Ya desde la mañana recorre el barrio comprando harina flor de trigo y azúcar de caña, luego lee atentamente la receta de la torta Cinco Estrellas, obra cumbre de doña Gertrudis, la mamá de todas las buenas mesas, y la cocina de su departamento se transforma en poco tiempo en una especie de laboratorio del doctor Mabuse. Los amigos que pasan a verlo para discutir los pronósticos hípicos no tardan en irse al sentir los primeros síntomas de asfixia, pues Lucas tamiza, cuela, revuelve y espolvorea los diversos y delicados ingredientes con una tal pasión que el aire tiende a no prestarse demasiado a sus funciones usuales.
Lucas posee experiencia en la materia y además la torta es para Gladis, lo que significa varias capas de hojaldre (no es fácil hacer un buen hojaldre) entre las cuales se van disponiendo exquisitas confituras, escamas de almendras de Venezuela, coco rallado pero no solamente rallado sino molido hasta la desintegración atómica en un mortero de obsidiana; a eso se agrega la decoración exterior, modulada en la paleta de Raúl Soldi pero con arabescos considerablemente inspirados por Jackson Pollock, salvo en la parte más austera dedicada a la inscripción SOLAMENTE PARA TI, cuyo relieve casi sobrecogedor lo proporcionan guindas y mandarinas almibaradas y que Lucas compone en Baskerville cuerpo catorce, que pone una nota casi solemne en la dedicatoria.
Llevar la torta Cinco Estrellas en una fuente o un plato le parece a Lucas de una vulgaridad digna de banquete en el Jockey Club, de manera que la instala delicadamente en una bandeja de cartón blanco cuyo tamaño sobrepasa apenas el de la torta. A la hora de la fiesta se pone su traje a rayas y transpone el zaguán repleto de invitados llevando la bandeja con la torta en la mano derecha, hazaña de por sí notable, mientras con la izquierda aparta amablemente a maravillados parientes y a más de cuatro colados que ahí nomás juran morir como héroes antes de renunciar a la degustación del espléndido regalo. Por esa razón a espaldas de Lucas se organiza en seguida una especie de cortejo en el que abundan gritos, aplausos y borborigmos de saliva propiciatoria, y la entrada de todos en el salón de recibo no dista demasiado de una versión provincial de Aída. Comprendiendo la gravedad del instante, los padres de Gladis juntan las manos en un gesto más bien conocido pero siempre bien visto, y la homenajeada abandona una conversación bruscamente insignificante para adelantarse con todos los dientes en primera fila y los ojos mirando al cielo raso. Feliz, colmado, sintiendo que tantas horas de trabajo culminan en algo que se aproxima a la apoteosis, Lucas arriesga el gesto final de la Gran Obra: su mano asciende en el ofertorio de la torta, la inclina peligrosamente ante la ansiedad pública, y la zampa en plena cara de Gladis. Todo esto toma apenas más tiempo del que tarda Lucas en reconocer la textura del adoquinado de la calle, envuelto en tal lluvia de patadas que reíte del diluvio.

La votación fue muy pareja. De 18 personas, a la mitad le importa un demonio [o varios] lo que haga y la otra mitad me mandó a criar mancuspias. Qué gente tan amable.
Otros 18 no me tienen fe para nuevos emprendimientos [?] y esperan que siga contando las historias de siempre: salieron victoriosos. Y 17 se quedarán con las ganas [?] de otro culebrón. ¡Cuánto lo siento!
Aunque nunca digas nunca. Bah, eso dicen.
El consultorio Cecilmental de mi amiga personal Cecil brinda inestimables servicios que enseñan a enarbolar la antorcha contra todo espónjido infame o ameba semimuerta que pretenda hacer de nuestra vida un páramo miserable. En un par de oportunidades requerí de su inflamable sapiencia para ubicar desubicaditos. Para aquellos que no han tenido el gusto de leer su blog [¿que están esperando?] y por ende no han leído mi consulta, la transcribo junto con la respuesta y el desenlace [mi integridad física no está siendo amenazada por ninguna antorcha, no os preocupeis]:
Estimadísima Cecil: Nuevamente solicito sus servicios. En esta oportunidad no se trata de un reclamo. Necesito su asesoramiento para responder en forma clara y concisa, algo tan simple como un: NO. Evidentemente si el 'No' espetado por mi persona, hacia el sujeto en cuestión se interpretara con su significado original, de una negativa contundente, no estaría enviándole el presente mail. Pero el esperpento, llamémosle Diógenes, no entiende un 'No' por respuesta. Voy a tratar de ubicarla en mi situación: por un 'error de la vida' me enamoré de Diógenes; tuvimos un noviazgo que se truncó por decisión unilateral de este vendedor de humo. Volvió arrepentido para truncar todo de nuevo, él solito. Naturalmente no quise saber más nada con tal energúmeno. Por suerte su ubicación geográfica es 400 km lejos de mi casa y no recibo sus visitas inesperadas. Pero sí sus mensajes de texto. Estos, además de incluir un saludo hacia mi persona, y una consulta sobre mi vida, suelen incluir alguna invitación, por ej.: "Hola Julia! Todo bien? Toca Calamaro tal día, tal hora en tal ciudad. Te invito la entrada, alojamiento y pasaje de vuelta, que decís?" Nótese el detalle de "pasaje de vuelta". Por si queda alguna duda de su consideración hacia mi persona.
Obviamente estos mensajes, a más de ser ignorados, cuando el sujeto insiste, son rechazados con respuestas como: 'No me interesa;' 'No quiero verte'; 'No, paso';'No'. Si agrego algo como "ya te dije que no quiero verte, no se para que insistís", el unicelular contesta "porque yo si quiero verte". También he optado por responder con mucho sarcasmo e ironía. Pero nunca acusó recibo del sarcasmo y dejó de parecerme divertido tomarle el pelo. Hace un par de meses la propuesta fue encontrarnos en vacaciones. Traté de que entienda de una buena vez que 'No es No', a lo que respondió "cuando una mujer dice que No es Si". Entonces decidí no gastar más energía e ignorarlo por completo, ya que definitivamente en su cabeza hueca le chifla el viento y las palabras vuelan. Pero ayer colmó mi paciencia. Hasta ahora no respondí los dos mensajes recibidos a saber: 'Querida, estoy organizando para ir a la Copa Davis. Que te parece?' 16:22 7-oct-2008 / 'Julia, no se si llegó el mens anterior. Tengo planes para ir a Córdoba'. 22:26 7-oct-2008.
Creo que Diógenes amerita el uso de antorchas más contundentes que mis negativas y mis ninguneadas. Ilústreme, estimada Cecil.
Gracias por su ayuda.
Julia
estimada julia: creo que su consulta es sumamente pertinente, porque me imagino que muchas lectoras están o estuvieron en su misma situación. es importante puntualizar que esta clase de especimen infecto es el equivalente masculino a la yegua malparida. de más está decir que ambos deben ser erradicados de la faz de la tierra, porque nos hacen mucho mal.
pasemos a lo suyo. la próxima vez que reciba un mensaje de texto, responda con otro que diga: te contesté por mail. usted ya va a tener preparada la respuesta, puesto que será una variante contundente de su ya repetido NO.
respuesta 1. maldito infeliz: ¿sos ciego? ¿no sabés leer? ¿qué parte de NO no entendés? si vuelvo a recibir un mensaje tuyo, me vas a ver: voy a ser la chica con la guadaña, lista para dejarte como eunuco desorientado, enfermo.
respuesta 2. imbécil negador de la voluntad femenina: ya sé que para vos mis NO son más insignificantes que el agua que corre. anotate esto: si vuelvo a recibir un solo mensaje más, tu tan preciado falo se va a marchitar a la velocidad de la luz y se te va a caer sequito y miserable en tan sólo tres días. vas a quedar completamente descerebrado, babeando como la bestia infame que sos. terminala de una buena vez.
respuesta 3. como no entendés por las buenas, acabo de hacerme un muñequito vudú con tu cara. cada vez que sientas algo, sabé que soy yo con mis alfileres poderosos. si seguís molestándome, me voy a encargar de que todos en tu barrio se enteren de lo chiquitito y perezoso que es tu "amiguito". dejá de invitarme a hacer cosas, porque antes que ver tu cara prefiero ensartarme clavos oxidados en las sienes. idiota.
como me agarra en un buen momento, le sugiero algunas opciones de mensajes de texto con los que puede responder: no c kien sos / matate imbcil /morite, eunuco malparido / si recibo un mnsag +, t atropllo c/ 1 scania / soy el padre d julia. necsitas algo?
como siempre, querida julia, sepa que usted es libre de combinar las opciones a voluntad. espero que tenga suerte y puede liberarse de ese engendro de la naturaleza. cualquier consulta, me avisa.
[nota de la editora: ojo al piojo, muchachos, que estos mensajes no se aplican a las manipuladoras yeguas malparidas. si alguno está teniendo algún problemita, haga la consulta pertinente. no se dejen atropellar, che]
Estimadísima Cecil: Estaba debiéndole este mail para contarle el desenlace de la historia que me ayudó a finalizar, con la respuesta a mi última consulta aquí. Con el cambio de locación de la Copa Davis [de Córdoba a Mar del Plata], Diógenes no institió con su idea de visitar mi preciada ciudad. Pero a los días me dio la oportunidad de responderle con sus sabias palabras vía messenger. Copio textual la conversación para saciar la curiosidad de sus lectores y como muestra de mi infinito agradecimiento. He aquí el diálogo reproducido:
Diógenes: córdoba !!!
(cinco minutos después)
Diógenes: mala onda nena
Julia: no te respondí los mensajes no por falta de crédito, sino porque ya te había dicho que no quería verte
Diógenes: mala onda
Julia: pareces un nene
Julia: ya sé que para vos mis NO son más insignificantes que el agua que corre
Diógenes: eso lo decis vos
Diógenes: que tengo que hacer para volverte a ver
Diógenes: hasta la copa davis me cagó jajajja
Julia: no quiero verte, que parte no entendes?
Julia: si vuelvo a recibir un mensaje tuyo, me vas a ver: voy a ser la chica con la guadaña, lista para dejarte como eunuco desorientado, enfermo.
Diógenes: que te pasa loca? ahora fumas o estas tomando ?
Julia: no, me cansaste
Julia: chau
Diógenes ha sido bloqueado
Diógenes ha cerrado sesión
Aclaro que lo había admitido de nuevo sólo para tener oportunidad de usar sus dichos. Y desde ese instante lo bloqueé y no supe más de él. Muchas gracias. Julia
estimada julia: no puede imaginarse cuánto me alegra que haya enarbolado con precisión los enunciados neutralizadores de desubicaditos y que haya tenido éxito. su experiencia nos permite ver que no sólo las frases sugeridas provocan el efecto deseado, sino que, además producen un efecto desorientador importante, manifestado en acusaciones del tipo 'qué te pasa loca' o 'ahora fumás o estás tomando'.
notemos cómo cuando uno dice lo que piensa sin el más mínimo filtro, el otro tiende a pensar que uno se volvió loco o que está severamente intoxicado. esto no deja de ser triste: muchos se llenan la boca diciendo que hay que ser honesto y decir las cosas de frente, pero después no se bancan escuchar las respuestas.
aprovechemos que se termina el 2008 y cual mandamiento extra, tipo corolario, de la antorcha, agreguemos: nunca más te prestarás al doble juego de los otros; vas a decir lo que pensás, tal y como lo pensás, y al que no le guste, a otra cosa mariposa.
cabe advertir que ese corolario no va a traernos necesariamente más amigos. de hecho, es altamente probable que perdamos algunos. así que, se recomienda hacer un profundo ejercicio de introspección personal, antes de ejecutarlo a troche y moche. a veces, llega el momento en el que ya no podemos mentirnos más y debemos aceptar que hay gente con la que no queremos tener trato, porque su sistema de valores no tiene ni punto de encuentro posible con el nuestro. y eso no está ni bien ni mal: cada uno tiene derecho a vivir como le parece, pero uno tiene la posibilidad de elegir. y debería ejercerla.
espero que diógenes haya entendido finalmente que usted no es una cosa, que no sólo por insistir va a lograr que las cosas sean como él quiere ni cuando él quiere, y que en las relaciones con otros seres humanos, la unilateralidad no corre, porque todo en esta vida debe ser acordado entre las partes. si no, es una violación hecha y derecha. [ya sé que seguro no entendió nada y que solo piensa que usted se volvió loca, pero déjeme conservar la ilusión unos minutos].
agradézcole que se haya tomado el trabajo de contarnos el resultado de la operación 'educando a diógenes', porque cecil siente que no sólo escucha, responde y cumple, sino que, además, hace el bien y está contra el mal, igual que la hormiga atómica, ponele. será justicia.
Chicago está lleno de fábricas. Hay fábricas hasta en pleno centro de la ciudad en torno al edificio más alto del mundo. Chicago está llena de fábricas. Chicago está llena de obreros.
Al llegar al barrio de Hermarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados, en 1886, aquellos obreros que el mundo entero saluda cada primero de mayo.
- Ha de ser por aquí - me dicen. Pero nadie sabe.
Ninguna estatua se ha erigido en nombre de los mártires de Chicago en la ciudad de Chicago. Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.
El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos el primero de mayo es un día cualquiera. Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.
Tras la inútil exploración de Heymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librería de la ciudad. Y allí, por pura curiosidad, por pura casualidad, descubro un viejo cartel que está como esperándome, metido entre muchos otros carteles de cine y música rock.
El cartel reproduce un proverbio del África: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacerías seguirán glorificando al cazador.
