Los nero [(Sust.)Persona, varón, elemento, sujeto, vago, tipo, individuo u hombre nacido o por opción en la provincia de Córdoba. Apodo o nombre "por defeto" asignado a cualquier sujeto del sexo masculino sospechado de el. (Ej. Que hací Varón! - Hola Nero como'andai...). Plural de Nero: "Los nero", conjunto de vagos cordobese en actitud de grupo (ej.: "Los nero rechupadazo saltaban en la tribuna cuando Taiere hizo el gol del empate")] de mi ciudad, involuntaramiente o no, me hacen reír muchísimo. No sólo por sus ocurrencias, si no por la forma de hablar: el cordobés básico utilizado en su máxima expresión.
La clave de la tonada cordobesa es estirar la sílaba anterior a la acentuada. Esto requiere práctica y son pocos los imitadores que la consiguen. Para que sea auténtico es necesario utilizar el léxico autóctono y olvidarse de muchas consonantes. Es indispensable, además, reemplazar el "voy a" por "via" o su variable afrancesada "vua".
Cuando hago uso de algunos de sus términos con gente foránea debo recurrir a la explicación. Muchos se quedan afuera si progongo que "piquemos el champión" [léase: vamos]. Si digo "guaso" para referirme a alguien, alguno piensa que lo traté de ordinario, cuando su significado es parangonable a "nero".
No tengo intenciones de dictarles un curso ya que muchos se tomaron el trabajo de hacerlo, pero si quería ilustrarles con algunos ejemplos cotidianos, a saber:
1. En zona de Piratas [Barrio Alberdi] minutos antes de un partido de fútbol, me encontraba en una esquina detenida por el semáforo. Hacía 40 grados de calor a la sombra [un caloooorón] y tenía ambas ventanillas delanteras bajas. A cada lado había un auto, repletos, ambos, de hinchas de Belgrano, que decidieron hablar entré si, aprovechando la ausencia de barrera de sonido de mi vehículo. Después de escuchar saludos tales a "que hacei titán pantera", "que contai nero culiau", y viendo que el semáforo volvía a rojo, tomé un mechón de pelo y me lo ensortijé en un dedo, a modo de distracción. El sujeto que estaba a mi izquierda notó esto.
- No te hagai lo rrrrshulo - me dijo - te queda lindo asé.
Traté de ignorarlo y continué con lo mío.
- Deeenserio te digo - insistió - te quedan rrrrhse lindo lo rrshulo asé.
- Gracias - le respondí, e impacientándome porque el maldito semáforo no cambiaba, tomé mi celular para mirar la hora y hacerme la distraída, de paso. Pero no pude contener la risa cuando dijo:
- ¡Qué! ¿Vai a agendá mi número?.
2. En un noticiero local, un notero entrevista a una mujer en la puerta de su casa, quien muy indignada, espeta barbaridades sobre un vecino, acusándolo de violador y ladrón, entre otras cosas. El periodista le cede el micrófono a otra vecina que se suma a la escena. Aparentemente la segunda no cuenta con un rosario de puteadas tan amplio como su vecina. Entre los insultos que le propinó al supuesto delincuente se escuchó: "pero q'esperá, si e' un hincha 'e taiere, pecho frío".
La clave de la tonada cordobesa es estirar la sílaba anterior a la acentuada. Esto requiere práctica y son pocos los imitadores que la consiguen. Para que sea auténtico es necesario utilizar el léxico autóctono y olvidarse de muchas consonantes. Es indispensable, además, reemplazar el "voy a" por "via" o su variable afrancesada "vua".
Cuando hago uso de algunos de sus términos con gente foránea debo recurrir a la explicación. Muchos se quedan afuera si progongo que "piquemos el champión" [léase: vamos]. Si digo "guaso" para referirme a alguien, alguno piensa que lo traté de ordinario, cuando su significado es parangonable a "nero".
No tengo intenciones de dictarles un curso ya que muchos se tomaron el trabajo de hacerlo, pero si quería ilustrarles con algunos ejemplos cotidianos, a saber:
1. En zona de Piratas [Barrio Alberdi] minutos antes de un partido de fútbol, me encontraba en una esquina detenida por el semáforo. Hacía 40 grados de calor a la sombra [un caloooorón] y tenía ambas ventanillas delanteras bajas. A cada lado había un auto, repletos, ambos, de hinchas de Belgrano, que decidieron hablar entré si, aprovechando la ausencia de barrera de sonido de mi vehículo. Después de escuchar saludos tales a "que hacei titán pantera", "que contai nero culiau", y viendo que el semáforo volvía a rojo, tomé un mechón de pelo y me lo ensortijé en un dedo, a modo de distracción. El sujeto que estaba a mi izquierda notó esto.
- No te hagai lo rrrrshulo - me dijo - te queda lindo asé.
Traté de ignorarlo y continué con lo mío.
- Deeenserio te digo - insistió - te quedan rrrrhse lindo lo rrshulo asé.
- Gracias - le respondí, e impacientándome porque el maldito semáforo no cambiaba, tomé mi celular para mirar la hora y hacerme la distraída, de paso. Pero no pude contener la risa cuando dijo:
- ¡Qué! ¿Vai a agendá mi número?.
2. En un noticiero local, un notero entrevista a una mujer en la puerta de su casa, quien muy indignada, espeta barbaridades sobre un vecino, acusándolo de violador y ladrón, entre otras cosas. El periodista le cede el micrófono a otra vecina que se suma a la escena. Aparentemente la segunda no cuenta con un rosario de puteadas tan amplio como su vecina. Entre los insultos que le propinó al supuesto delincuente se escuchó: "pero q'esperá, si e' un hincha 'e taiere, pecho frío".
3. Amenaza cordobesa: "te vua meté un trompaaadón que te vai'aburrí de caminá paaa'trás".
4. Primer año en la escuela secundaria. Entre los elementos de ese colegio [el año siguiente me cambié] tenía un compañero, "el mono", al que el mote de "cordobesazo" le quedaría chico. Clase de inglés. Enseñarle inglés a un nero de pura cepa es misión imposible, como lo es permanecer serio al presenciar tal esfuerzo.
La teacher tuvo la idea de hacernos representar algunos de los diálogos que venían en el manual. Y me tocó en suerte actuar junto al mono. La escena transcurría en un aeropuerto. El estaba sentado y yo me acercaba para preguntar si el asiento de al lado estaba ocupado. El me decía que si, luego me cedía el suyo y venían las presentaciones, hasta que me ofrecía un cigarrillo.
La primer línea era la siguiente:
- Is this seat taken?
- Yes, it is.
El mono no estaba sentado, estaba echadazo en un pupitre, al lado del pizarrón.
- Is dis sit taiquen? - le pregunté.
- iieeee iiiití - respondió.
Repetimos esa parte mil veces, y la risa no nos permitió continuar. Ieee iiiití. Inolvidable.
4. Primer año en la escuela secundaria. Entre los elementos de ese colegio [el año siguiente me cambié] tenía un compañero, "el mono", al que el mote de "cordobesazo" le quedaría chico. Clase de inglés. Enseñarle inglés a un nero de pura cepa es misión imposible, como lo es permanecer serio al presenciar tal esfuerzo.
La teacher tuvo la idea de hacernos representar algunos de los diálogos que venían en el manual. Y me tocó en suerte actuar junto al mono. La escena transcurría en un aeropuerto. El estaba sentado y yo me acercaba para preguntar si el asiento de al lado estaba ocupado. El me decía que si, luego me cedía el suyo y venían las presentaciones, hasta que me ofrecía un cigarrillo.
La primer línea era la siguiente:
- Is this seat taken?
- Yes, it is.
El mono no estaba sentado, estaba echadazo en un pupitre, al lado del pizarrón.
- Is dis sit taiquen? - le pregunté.
- iieeee iiiití - respondió.
Repetimos esa parte mil veces, y la risa no nos permitió continuar. Ieee iiiití. Inolvidable.



