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Boston Medical Juls 5 [El regreso]

Cuando ya pensábamos bajar la persiana y sacar la placa que, más que anunciar, adorna el costado derecho de este blog, el Consultorio Boston Medical Juls recibe un correo con un pedido de ayuda, de una entrañable lectora. He aquí la consulta:

Estimada Julia,


Le escribo porque solo usted puede darme en este momento una opinión acertada para que yo pueda proceder a resolver la situación en que me encuentro.

Paso a relatarle y suplico su paciencia ante lo largo del relato porque no encuentro forma de abreviar lo que aconteció.

Anoche estaba en mi casa muy tranquila. En mi vida eso normalmente sugiere que se avecina tormenta, pero terca como soy en ignorar mis intuiciones no me avivé de irme a dormir a las siete de la tarde, única posible medida de precaución para evitar semejante desgracia que habría de sucederme.

Casi a las ocho llamó mi amiga para invitarme a salir a bailar. Y salimos. Fuimos a un lugar al que yo nunca había ido, y al que probablemente no quiera volver nunca tampoco, aunque estaba muy paqueto y pasaban música muy bailable, muy de mis años mozos.

Al rato de llegar estabamos bailando con mi amiga cuando se acerca un muchacho al que así nomás, a ojo, le doy unos 28 años. Morocho, alto. Ni lindo ni feo, pero bastante pintón, como diría mi madre.

Me dice que no pudo dejar de verme desde el lugar donde estaba y luego se produjo el consabido guión de boliche, de donde sos, venís siempre a bailar acá, etc, etc. No quiero importunarla, Oh! Julia! con los detalles instrascendentes de la charla. Me limitaré a transcribir sus respuestas a mis preguntas y algunos comentarios:

- Qué linda que sos! (Tiene buen gusto, pensé, veamos que más dice...)
- Soy un buen tipo, sincero. (De buenos tipos está lleno el mundo y así estamos... la verdad ni suma ni resta. Y que son sinceros lo dicen todos. lo que importa no es lo que dicen, sino lo que ocultan...) NOTA: Lo de sincero lo comprobé a lo largo de la charla... porque no ocultó ni una sola de las miserias de su vida.)
- Tengo 35, viste que no parezco? (No, no los parecía.)
- Cuando tenía trece años me echaron del colegio. Era un colegio religioso, ¿viste? (Bueno, 13 es una edad complicada, cualquiera tropieza con un cura estricto y yo taaaan católica no soy, no me hace mella.)
- Así que dejé la escuela en primer año y ya no terminé. El colegio no es para mí. (No terminó la secundaria...? NEEEEXXXXXTTTTTT....!)

Miré alrededor en busca de mi amiga... y era demasiado tarde. Los tentáculos de uno de los amigos del analfabeto anticatólico ya la tenían aprisionada. Me pareció que ella no hacía esfuerzo alguno por soltarse, pero no estoy segura. El morocho me seguía hablando y a esa altura yo ya estaba resignada a una noche de embole:

- Con mi hermano no me hablo. Me pidió que le comprara unas cosas con la tarjeta y casi termino embargado porque nunca pagó nada. (A cualquiera que le preste la tarjeta de crédito a un hermano le peude pasar. Por eso yo primero muerta antes que hacer esos favores.)
- Vivo con mi mamá. (¿Treinta y cinco años me dijiste?)
- Lo que pasa es que vivo con ella porque está enferma, no la puedo dejar sola. A veces pienso que es una mochila que me eché al hombro, pero yo soy así. (Me acordé de Gasalla y el sketch de la vieja manipuladora: "Sos yegua, Marta")
- Estoy loco con los hijos de mi hermana. Me encantan los chicos. (Bien por vos, ojalá encuentres alguien que te quiera hacer la gamba...)

Estimada Julia, ¿me equivoco al pensar que esos comentarios están un poco fuera de lugar? ¿Hace falta hablar de las miserias de uno con alguien que se acaba de conocer y para colmo en un boliche? Aún si nos conocemos en la sala de espera del psicólogo, hay cosas que mejor dejar para después... ya se sabe, guardar el misterio y esconder un poco los trapos sucios. Capaz eso es algo que los chicos aprenden justamente en algún momento de su paso por la escuela secundaria... en fin.

En algún momento de la noche, probablemente después de que yo dijera "voy al baño" y volviera tres horas después, el pibe se concentró en bailar y se calló la boca. Y resultó que bailaba muy bien. Hacía mucho que yo no iba a bailar y hacía muuucho más que no bailaba con un hombre que supiera guiar a la mujer. La carne es débil, Oh! magnánima Julia... y lo dejé besarme.

Después del beso, envalentonado, me pidió el teléfono y era más fácil dárselo que negarlo. Para cuando con mi amiga dejamos el boliche el muchacho lamentó no poder llevarme, porque no tiene auto (¿Había en mi mente lugar para el asombro ante esta revelación? No, no lo había.). Me pidió que le mande un SMS para avisarle que llegué bien a casa.

Ponderó elogios a mi belleza hasta el final: "Sos hermosa", me dijo cuando salimos del boliche a la calle bañada por la luz del amancer. Y cuando me ayudó a ponerme el abrigo me dijo: "Qué lindo que es." Después miró al piso y con tono triste de alguien que no tiene un mango porque está pagando deudas ajenas dijo: "Yo tendría que comprarme un abrigo nuevo..."

Looser total, pensé. Y se despachó entonces con los dos últimos comentarios de la noche, esos que guardo en la memoria y cuya anecdota hará saltar lágrimas de risa en cada reunión de chicas que asista:

- Casi no vengo. Mi mamá se sentía mal hoy. Le dije: "si no querés estar sola me quedo con vos". Pero ella me dijo que estaba bien. Lo que pasa es que se le reventó una de las várices hoy...

¿Por qué? ¿Hacía falta eso? ¿Era necesario? La frase no terminó ahí:

... ¡no sabés! -agregó- ¡manchó toda la pieza de sangre!

Quedo a la espera de su respuesta, Julia querida. El muchacho me mandó unos mensajes hoy y no sé que responderle. Se los copio en forma textual, textual, textual. Quizá usted me pueda aconsejar, le pido por favor que me dé su valiosa opinión:

El primer mensaje dice: "Bonita te pido mil disculpa x no aberte llevado asta t casa". Otro mensaje que me mandó horas después (desde otro número) dice: "Hola bonita como estas bombrm asesino soy -nombre- el flaco d a noche si podes contestame a mi celu este nmr d mi hermana".


Quedo a la espera de su respuesta. La saluda respetuosamente,


Laurita
______________________________________________________________________

Estimada Laurita:
Luego de haberme retorcido de la risa, primero, y del asco, después, me incorporo para darle algún tipo de respuesta que se podría resumir en dos palabras. Pero como su consulta amerita unas líneas, vamos a extendernos en esta ocasión.
En primer lugar, estimada, sabrá que si los instintos la invitan a dormir sola, es mejor hacerles caso, y quedarse en la seguridad del hogar, lejos de injerencias indeseables, que salir al mundo exterior cuando hay una alarma de alerta encendida. Oh, estimada, la terquedad se paga caro.
Pero sabrá usted, Laurita, que la idea no es retarla, sólo reflexionar de nuestros actos para no repetir tropezones con la misma piedra. Justamente esto me recuerda, permítame la introducción de una anédocta propia en su consulta, a que en una ocasión, me había sentido atraída físicamente por un morochón (si, si, morochón) de escaso nivel cultural pero con mucho sex-appeal (?) y swing (?), que bailaba muy bien, que había dejado el secundario (no se preocupe, no es el mismo, se lo aseguro) pero huí despavorida luego de escuchar la palabra "trompecé". Mi alma sensible tiene su límite. Y me imagino que el suyo también, así que sepa que la entiendo, como puede ver.
Sin embargo, discúlpeme Laurita, no entiendo por qué después del Next y antes del baile seductor, usted no siguió su impulso de mandarlo a freír churros. Pero puedo comprender si todo era parte de la estrategia de hacerle la gamba a su amiga.
Pero permítame detenerme en su dicho  sobre la debilidad de la carne.  Según entiendo, el muchacho no tenía ninguna chance con usted más que los besos propinados luego de hacerla bailar como a usted le gusta. Salvo que por su cabecita loca, con cariño se lo digo, haya pasado la idea de tener una revolcaba a lo salvaje con este pedazo de bestia, no comprendo como tuvo la flaqueza de darle el número VERDADERO de su celular. Ay, Laurita, eso fue un error.  Si además de esos besos dados de propina no había más  nada que compartir, hay que usar otras estrategias a la hora de sacarse al sujeto de encima sin correr el riesgo de una eventual escena de un extraño cargoso. El punto que menciona "es  más fácil darle el número que negárselo", es un adagio bastante acertado, sobre todo cuando uno no conoce las  posibles reacciones, potencialmente agresivas, que puede generar una negativa. A partir de ahora, cuando no sepa cómo decir no con decoro, se va a memorizar algún número alternativo, para que no parezca que está mintiendo descaradamente. Si el sujeto dice que le va a hacer sonar el celular en ese momento para que quede agendado el número, rápidamente diga que se lo olvidó en su casa o que no tiene batería. No dude. El éxito de la mentira depende de eso. El número a memorizar, podría tratarse de alguno de estos:
- El número de algún ex.
- El número de alguna minita detestable o de una yegua malparida, a elección. En ese caso, como plus, podría pedírsele que llame bien tarde, después de las 12 de la noche, tirando a  4 de la mañana, porque a esa hora la encuentra seguro.
- El número de un analista.
- El número de un loquero.
- El número de algún señor que por la noche se haga llamar .....(buscar un aviso en el diario con tu nombre).
- Un número inventado.

Pero lo hecho, hecho está. Esto se lo agenda para la próxima noche en que la terquedad le gane.
Demás está decir que cada uno de todos los comentarios e informaciones que dio este muchacho sobre su persona y de su vida fueron absolutamente innecesarios y desubicados. Pero más horror que la imagen mental que se incrustó en mi retina, de la sangre  saliendo a chorros de la pierna de una extraña, estampándose contra la pared, como en un film de Tarantino, me produjeron los espantosos errores ortográficos de los mensajes de texto que le envió. Si, está bien, no fueron tantos, pero si no le pone un coto a esto, van a ser muchos, y los horrores van a salpicar, digo, se van a multiplicar. Así que, muchacha, manos a la obra, antes de que corra sangre al río (perdón, no lo puedo evitar):
Flaco, a la noche soy Laurita, pero me llamo Claudio. Gracias por los piropos, pero tenés que saber que vengo con sorpresita, bombón.
No, no, discúlpeme el exabrupto, quizás le parece un poco inapropiado. Mire si encima le gusta. Mejor no arriegarse a que insista con un encuentro. Es hora de usar el método sangriento y despiadado de ubicar desubicados:
(Nombre), No se si me dan más asco las várices explotadas de tu vieja o tus mensajes de textos. No me molestes más con tus desubicaciones.
La crudeza de la respuesta se debe a que el sujeto nunca se percató de que estaba fuera de lugar todo lo que decía, y si no se lo abofetea con algunas palabras no lo va a entender.
Pero como le anticipé al comienzo, esto se resuelve con dos palabras: curtite, nabo.
Sabrá usted cuál de todas utilizar. Espero que esta humilde servidora haya sido de ayuda.

La saluda afectuosamente, Julia.

Boston Medical Juls 4


Querida Julia:
Soy una asidua lectora de su blog. Me desparramo de risa con sus anécdotas, aprendo con su consultorio, y me emociono con sus extractos de nuestro buen amigo Julio.
En esta ocasión, salgo de mi anonimato, porque por primera vez en mi vida me encuentro en una situación como la que pasaré a describirle en breve. Sepa usted que cuento con veintipico y nunca me han acusado de histeria. Soy mujer libre, duermo con quién quiero y cuando quiero. Y quizás aquí yace el problema, ya me dirá usted.
Con P compartimos una clase semanal en nuestra facultad. De entrada me pareció un chico raro, pero quizàs por esta misma cualidad, me llamaba la atención. Comenzamos a charlar en el transcurso del año, entre materia y materia. Al retirarnos de nuestro templo del saber pasabamos, regularmente, extendidos minutos de animada charla, para luego, con el correr de los meses trasladarmos a un café cercano a la facu. Esto se repitió en varias oportunidades, hasta que por fin lo invité a mi casa. La conversación en mi living se extendió hasta entrada la madrugada, y contra todo pronóstico, este muchacho, se retiró de mi domicilio sin que nada entre nosotros sucediera. Esta noche en cuestión mencionó cierta fiesta a la que asistiría, y a la que profusamente me invitó. Yo cerré mi puerta con un: -OK, hablamos en la semana. Esto sucedió un día martes. De más querida Dra. estará decirle que aguanté hasta el sábado con optimismo, pero la espera fue en vano, ya que nunca tuve noticias. La semana siguiente nuestra conversación versó sobre la fiesta en cuestión, pero nunca se hizo mención a la "invitación". En esta misma charla procedió a invitarme al cine. Con renovada esperanza me preparé al día siguiente para la salida, pero faltando 15 minutos para la hora concertada, recibí un mensaje de texto en el cual se disculpaba, argumentando sentirse "cansado". Oh Doctora, no podría describirle con palabras el fuego abrazador que me consumía, oh.
Doctora, usted me dirá:
Es un caso de histeria masculina?
Habré interpretado mal las señales que me hicieron creer que podía estar interesado en que pasara "algo"?
Estaré pecando de vanidad?. Mi ego acostumbrado al siempre Sí está resentido por el No evidente?
Oh Doctora, le suplico responda mi consulta. Mis amigas no entienden mi herido orgullo. Proponen que deje de pensar en este asunto, que hay otros horizontes, pero mi cerebro no puede procesar esta situación y seguir adelante. Si no busco novio, no histeriqueo, qué le pasa a este muchacho?, o a mi?.
Desde ya, le agradezco su tiempo, y ojalá su consejo me llegue, a mí y a sus lectoras, porque la experiencia ajena nos refleja.
Besos mi querida.

Federica.-


Estimada Federica: me alegra y me halaga que se desparrame de risa, aprenda y se emocione. Agradézcole que se haya animado a abandonar el anonimato para contarme sus pesares. Confieso que cuando leí que es la primera vez que se encuentra en ésta situación tuve un dejo de envidia, porque evidentemente, y a los post me remito, no es mi caso. Pero cuando vi que cuenta con "veintipico" ahí lo entendí todo [y tuve otro dejo de envidia]. Esto que le digo no es para desalentarla, sólo es para que esté atenta [y no se preocupe, no soy envidiosa].
Pasemos a su consulta. Si entiendo bien, usted no está fabulando ni construyendo un castillo en el aire. Si no acá estaríamos frente al conocidísimo problema de "me hice los rulos" [sepa que mis rulos no me los hago, son naturales, y que no tiene nada que ver con andar inventándome historias que no existen].
Partiendo de la base de que P dio señales de interés hacia su persona [fue hasta su residencia y quedose hasta altas horas de la madrugada conversando, la invitó a la fiesta, etc.] y que luego no hizo nada, este muchacho, al que usted define como un chico "raro", quizás es sólo eso: raro. Tal vez el quid de la cuestión radique en que el muchacho es tímido. Usted se despidió diciendo "hablamos en la semana". ¿Y si P se quedó esperando que usted tomara la iniciativa?. Pero la cancelación a último momento de la salida al cine no tiene excusas. Es inadmisible que 15 minutos alguien cancele alegando cansancio. El cansancio no es una urgencia. Y en último caso, que se duerma en el cine y que salga de ahí fresquito como una lechuga, que tanto. O antes de salir, que se tome una bebida energizante, o se da un baño reparador. En síntesis: si el muchacho tenía ganas de ir, iba. Ahora podríamos sacar conjeturas respecto a por qué no quiso, porque somos grandes para pensar que no se animó. Y si no se animó a ir al cine con usted no dude en descartarlo por cobarde. De todas formas considero, con los pocos elementos que tengo, que P es histérico [además de tímido] y a usted le cuesta procesarlo porque la histeria es desconcertante.
Pero no piense que no la comprendo, Federica. No creo ir muy lejos si afirmo que usted es tozuda como yo: usted quería que pasara algo con este muchacho y no se resigna. Usted no se quiere quedar con las ganas y la entiendo. Sin embargo es hora de que aprendamos que algunos hombres no se merecen que nosotras nos estemos ocupando en propiciar un encuentro y que a veces debemos aceptar que a costa de quedarnos con las ganas, al menos no le daremos con el gusto, y que revienten como sapos rellenados con pirotecnia navideña por una horda de adolescentes en celo. No le de con el gusto querida Federica. Mire para otro lado. No fomentemos la histeria masculina. He dicho.
Espero que le sirva de utilidad lo que aquí he expresado. Éxitos, oh lectora, cualquiera sea la decisión que tome.

Lo digo o no lo digo [Consultorio 3]


Hola Julia, hola a todos... soy María Sol, me encanta tu blog es muy entretenidooo...tengo 25 años y estoy como loquita por mi amigo de hace un par de años que se llama Ivan, lo re quieroo, pero no me animo a decirselo aunque tal vez se lo imagine... que lo quiero, lo adoro y lo necesito.
El tema es que cuando recien lo conoci estuvimos a los besos un par de veces pero despues yo conoci a otros chicos y deje de estar con él.
Hoy por hoy, nos vemos siempre y me encanta estar con él y me confunden mucho sus actitudes, no se si es simplemente histeria masculina o si sus abrazos, besos y apretones (etc.) significan algo más. Mi gran temor es confesarle lo que siento y que me rechace... que tendría que hacer querida Julia??

besos, enormes!! y gracias

María Sol

PD: Ivan tiene 22 años


Cosa curiosa es que tanto tu consulta como las anteriores hayan versado en casi lo mismo: chicas de 25 años marcando la edad del posible candidato, porque es unos años más chico o porque es unos años más grande, como algo trascendental. ¿Acaso sólo pueden relacionarse con alguien de su misma edad?. Me llama la atención.

Ahora, estimada María Sol, enfoquémosno en tu consulta. Según entiendo, éste talibán, digo éste tal Iván, con sus 22 años, no arruga para darte besos, abrazos y apretones. Podemos descartar que el muchacho sea gay, que ya es decir mucho. Estamos ante la presencia [bah, en realidad vos estás] de un heterosexual con quien te ves siempre y con quien te encanta estar. Hasta acá todo viene bárbaro. Pero evidentemente te está molestando no decirle lo que sentís. Creo que cuando se instala en uno la necesidad de plantear lo que nos pasa ya no hay vuelta atrás. Uno puede hacerse el distraído un tiempo, no escucharse y no hacerse cargo de que queremos una definición, aunque sea por penales; sin embargo no podemos mirar para otro lado mucho tiempo. Siempre pesa más esa congoja que genera la incertidumbre de no saber si podemos aferrarnos que el temor a escuchar una respuesta que nos lastime. Es por eso que en todas las relaciones llega el momento tan temido por todos de preguntar, en todas sus variantes, ¿que somos?, aunque odiemos las etiquetas.
Entonces niña, no puedo más que decirte que si sentís la necesidad de confesarle a Iván que lo querés, hacelo. Tampoco es que le vas a proponer casamiento. Decir te quiero no es trágico y es liberador. Y tal vez recibas la misma respuesta. ¿Y si él tiene miedo al rechazo? No te olvidés que una vez lo dejaste vos.
Y en caso de que tus sentimientos no sean correspondidos, mejor saberlo ahora que seguir alimentando esperanzas, con la ventaja de que eliminás la duda y te quedás con la tranquilidad de que hiciste las cosas bien.
En una palabra: ¡Decílo! [hubiera sido un post muy corto si te respondía sólo eso].

Como dijo Solita Silveyra, adelante mi valiente [que alguien me mate ya mismo por escribir esto].

El consultorio tiene nombre

Finalizada la encuesta de las propuestas para bautizar mi consultorio, tengo el agrado de anunciar que el nombre más votado fue el de Pandemia: Boston Medical Juls.
Muchísimas gracias por participar en las proposiciones y en los votos.



No es mi intención andar pavoneándome por el número de gente que está suscripta al feed de este blog, pero como la cifra me llamó la atención, decidí postearla. Vieron que me sigue, ¿no?



Muchísimas gracias a todos los suscriptores, jamás imaginé que iba a haber tantos.

¡Gracias!


Julia responde... [consultorio 2]

Hola Julia! Te escribo porque siempre tuve la intención de hacerlo y por algún motivo u otro nunca lo hice hasta ahora. Leo tu blog siempre... aunque a veces no comente en tus posts... pero me divierte mucho y a veces me siento muy identificada... Te cuento un poco, te escribo porque necesito una especie de "consejo". Tengo casi 25 años y siempre me gustaron y salí con chicos más jóvenes que yo, los más grandes no se me acercan tal vez porque me ven más chica. Hace poco empecé a trabajar y conocí a un chico que me gusta bastante. El tiene 33 años y es la primera vez que me gusta alguien de ésta edad. No tengo prejuicio con la edad de las personas pero como te dije, es la primera vez que me pasa, así que me siento un poco inexperta... más que nada porque siento los demás me ven un poco ingenua... Me gustaría que me dieras un consejo porque, él me gusta mucho y lo conozco poco pero hay MUY BUENA ONDA y a pesar de que es súper simpático conmigo, no sé darme cuenta si él solo quiere ser mi amigo y/o compañero de trabajo o algo más. Hablamos varias veces (no demasiadas ni en profundidad) y aun no me pidió el MSN o mi celu... (¿Será que soy muy ansiosa?) Pero la verdad es que no me gustaría quedarme colgada eternamente pensando en la posibilidad de que me invite a salir cuando en realidad capaz, no tiene interés. ¿Cómo es posible darse cuenta de eso?
La cuestión es que, soy muy tímida y a veces me quedo callada frente a sus comentarios (que siempre son súper agradables) e inclusive me cuesta mirarlo un poco porque me da miedo que se note que me gusta. También tengo la duda de si tiene pareja o novia o lo que sea y no me atrevo a preguntarle tan directamente (ni a él ni a alguien del trabajo). Bueno, es sólo eso por ahora, creo que es más un desahogo que otra cosa, pero quería escribirte finalmente y pedirte este pequeño consejo, tal vez para que me des un poco de buena onda y valor para ser más segura e intentar algo con él. Besos! Virginia


Virginia, sinceramente me sorprendió tu consulta, hasta que llegué al final de tu correo y entendí que lo que te falta es aliento: ¡Vamos Virginia!
Es curioso lo que me decís de la edad. Este hombre que te gusta tiene 33 años, no 50. No creas que hay diferencias abismales entre tu edad y la de él. No me parece que tenga que asustarte, por más que vos hayas estado con muchachos más chicos.
Que exista entre ustedes muy buena onda es fundamental, pero no puedo adivinar, ni vos tampoco, que quiere él. Lo que si puedo decirte es que tenés que ser espontánea. Si tenés ganas de preguntarle si está solo, preguntáselo.
No es conveniente que te enrolles pensado que hay posibilidades si resulta que el muchacho en cuestión está casado, tiene novia y/o amante. Mejor saber de antemano el estado civil.
Si sos tímida y te quedás callada ante sus comentarios, sonreíle para que se de cuenta que hay onda. No tengas miedo que note que te gusta, porque justamente si vos sos tímida, no vas a encararlo, y para que él se acerque, mejor que intuya lo que no te animás a decir.
Creo que tenés que actuar de la misma forma como te relacionás con los chicos más jóvenes que vos y relajarte un poco.
Si comprobás que está soltero, y no te decidís, pasame el número de teléfono, porque chicos de 33 años disponibles no abundan. Animate Virginia antes que mire a otra, que hay muchas Julias[*] dando vuelta.

[*] Léase "mujeres decididas". ¡Ojo con lo que piensan!

Hoy inauguramos...

Un tiempo atrás recibí un correo de una lectora que me sorprendió porque se trataba de una consulta. Lejos de considerarme apta, capaz o idónea para aconsejar, hice el intento de responder su inquietud por la misma vía.
He aquí su mail:

Hola! No sé si te escriben muchos por acá y si lo hacen que te escriben, pero me animo a escribirte para pedirte consejo.
Tu blog está buenísimo... lo leí todo y me parece re contra verdadero.
De más está decir que me siento identificada en muchas de las cosas que escribís.

Bueno, mira, yo tengo 25 años, recién los cumplí hace poco, y nunca me había pasado lo siguiente: conocí a un chiquilín de 19 años! Y hasta ahora estuve saliendo me divierto un montón, me hace reír, extrañamente me llama, me manda mensajes y me escribe para decirme cosas lindas. Perdoname si te incomoda que te cuente esto detalladamente pero me siento rara. Yo siempre estuve de novia, uno solo de 3 años casi 4, todo muy formal, muy clásico.
Y ahora que disfruto de mi soltería es todo nuevo para mí. Conocí otros chicos y todo bien, todo normal pero uno tan joven como Agustín no!
Te digo la verdad, las cosas se están poniendo muy hot. Últimamente los mensajes de texto y las llamadas telefónicas son re excitantes... nos matamos a mensajes re pornográficos en serio... chanchadas que por ahora quedan en nuestra imaginación porque todavía no pasamos de tocarnos un poco... el pendejo me puede y creo que pronto me voy a acostar con el pero mi duda es, si estoy actuando bien, si esta bien que me acueste con el... y te confieso otra cosa... estoy re ansiosa todo el tiempo por verlo y estar con el, pero nos vemos 1 o como mucho 2 veces a la semana... no se que quiero Julia... me siento medio mareada con todo esto nuevo por mi, ¿como puedo hacer para no arruinar esto?, ¿Cómo no estar ansiosa?, ¿Qué hago?, Yo sé que no quiero una relación seria con alguien tanto mas joven que yo pero no quiero que esto se termine...

Un consejo te pido nomás. Muchas gracias!!!

Beso, Celeste

No sabía como encarar la respuesta. Quería decirle que si le gustaba, que le diera, y después supe que le dió y le gustó. Pero en un ataque de formalismo y fundamentación le respondí así:

Celeste, en absoluto me incomoda que me cuentes detalles, y tu confianza me halaga. Lo que sí te confieso que no sé si soy la persona indicada para aconsejarte, pero voy a poner lo mejor de mí para hacerlo.
Creo que deberías sacarte ese prejuicio porque la edad es relativa. Si Agustín te hace reír, te dice cosas lindas, lo deseas sexualmente, te gusta, no interesa la edad, si no la persona. No es fácil sacarse algunos prejuicios, es un ejercicio que cuesta, y ser desprejuiciada no significa que nada importa y que todo vale, simplemente es valorar a la otra persona por lo que es. Y tal vez lo que más te hace ruido es el qué dirán porque estás con alguien de 19 años. No dejes que te juzguen porque haces lo que sentís en forma responsable. Si él te hace bien, aunque no sea el amor de tu vida, aunque no quieras estar de novia, yo te diría que sigas. Tal vez ahora pensás que ni loca te pondrías de novia con alguien de 19 años, y terminas enamorada. O quizás solo tenés una linda y sana historia con Agustín. Y a lo mejor en el primer encuentro sexual, o en los sucesivos, se pierda toda la magia que generan los ratones de los mensajes de texto, y te des cuenta que no es como vos pensabas. O todo lo contrario, todo se intensifica. La única forma de que sepas si haces bien es dejando que las cosas sucedan. Nunca hay garantías de nada.
Yo en tu lugar me olvidaría de los 19 años de Agustín, y me enfocaría en Agustín. Si querés seguir disfrutando de tu soltería, adelante, podes seguir soltera, porque acostarte con Agustín no te va a convertir en su novia. Podes plantearle lo que vos querés de ésta relación.
Y si después todo llega a noviazgo, o algo serio, vivilo con la frente bien alta. Si alguien te pregunta ¿qué haces con un niño de 19 años? cerrale la boca diciéndole que la tiene grande! Je.. es un chiste.. Si te hace feliz, que más querés?.
Nadie puede decirte que es lo correcto. Vos decidís, y si salió mal, se aprende, y se sigue.
La ansiedad de querer ver a alguien, que te dé mariposas en la panza, es bella, disfrutala, con calma. No creo que me estés hablando de otras ansiedades que son destructivas.
Un abrazo grande
Y que vaya todo con éxito
Cuidate (en todo sentido)
Julia.


Esto tal vez hubiese quedado como un intercambio epistolar más. Pero, como recibí otra consulta, de otra lectora, y siendo arengada por Cecil, Caro y Luna que al unísono me dijeron "consultorio ya", decidí inaugurar éste espacio.

Virginia, tu respuesta estará en el próximo post.

Update

Debido a que el consultorio no está bautizado, les pido [léase: les ordeno] que dejen en los comentarios sugerencias para el nombre del consultorio. Luego se lanzará la encuesta con las propuestas recibidas. Muchas gracias.