Testamento - Capítulo quinto [1ª parte]


María de Lampasona estaba recostada sobre su lecho. Su doctor, Luis Altamirano, le estaba tomado la presión. La enfermera Antonela Rodriguez, entraba en el habitación.
Mereces estaba en la sala principal de la mansión, esperando al doctor. Ella estaba muy nerviosa y preocupada, ya que su madre había empeorado.
Cuando el doctor Altamirano entró en la sala, los nervios de Mercedes parecieron activarse aun más de lo que ya estaban.
- Su madre empeoró ayer - comentó el doctor - pero hoy mejoró notablemente. Su diagnóstico es claro: la presión sube y baja continuamente en el caso de su madre, pero una gran suba o una gran baja puede ser fatal. ¿Me entiende?.
- ¡Oh!.... Santo Cielo - dijo Mercedes angustiada - ¿Cuanto estima que le queda de vida?.
- No podría asegurarle nada - comentó el doctor - podría, tal vez ser mañana o como dentro de dos semanas o quizás un mes. Yo le aconsejo que permanezca junto con ella hasta el final... ella siempre me ha hablado de usted con mucho orgullo... Le hace muy bien su estadía aquí.
Luego de esa conversación Mercedes quedó muy angustiada. No estaba preparada para la posible o segura muerte de su querida madre. La amaba profundamente y en su mente repetía "no creo poder soportar su muerte".
Minutos después se decidió por mandarle un telegrama inmediatamente a su esposo. Luego de formularlo se dirigió muy decidida al correo.

Telegrama de Mercedes a Alfredo. 7/11.
"Ven pronto a España. Te necesito. Mamá está mal, te espero. No falles."

Alfredo cuando recibió el telegrama se quedó intrigado. Él realmente no tenía ganas de viajar ya que se había enterado que Angélica estaba de vuelta en San Isidro.
- "Lamentablemente tendré que viajar" - le comentó eso a Angélica en un pequeña llamada telefónica.
En el viaje su mente estaba ocupada con pensamientos referidos a Mercedes, Angélica, negocios y demás.
Cuando Alfredo llegó notó a Mercedes muy desmejorada, demasiado quizás. La enfermedad de su madre la había afectado muchísimo.
En el momento en que se vieron Mercedes dijo con una tenue alegría:
- Querido... ¡Al fin estás aquí!.
Su saludo fue conmovedor. Un gran abrazo significó el calor que desde hace tiempo habían estado necesitando.
- ¿Cómo has estado? - preguntó Alfredo con una voz suave y cariñosa mientras seguían abrazados.
- Muy preocupada... demasiado - reconoció Mercedes - Estoy destruída - Ahí sollozando agregó - ¡¡No soportaría la muerte de mi madre!!.
Alfredo se quedó sin palabras. No supo que contestar. Mercedes estalló en un profundo llanto y Alfredo trató de consolarla en su hombro. Así estuvieron por unos largos minutos pero en la continuidad del tiempo fue sólo un pequeño instante.
María estaba deseosa de ver a su querido yerno, entonces hizo resonar su hermosa y gran campana de oro en una forma agitada. A éste llamado acudió de inmediato la enfermera y en un tono preocupado preguntó:
- ¿Si señora? ¿Se siente usted mal? ¿Qué necesita?.
- Quiero ver a Alfredo - contestó María en una forma lenta y despaciosa.
- ¡Oh! sí, enseguida se lo llamo.
Antonela Rodríguez tenía alrededor de unos 30 años. Su apariencia era jovial y ella era una persona muy simpática y agradable.
Alfredo estaba sentado en un gran y cómodo sillón de una de las tantas salas de la enorme y lujosa mansión. Mercedes se encontraba a su lado. De pronto, a pasos cortos y apresurados entró en la sala la enfermera y con una sonrisa contagiosa dijo:
- Buenas tardes y perdón por la interrupción - Antonela fue interrumpida por Mercedes que dijo:
- Descuide, no hay problema. ¿Qué necesita?
- La señora Lampasona quiere ver al señor Rimondi.
Mercedes movió la cabeza de forma afirmativa a pesar que no estaba afirmando nada. Luego miró a Alfredo y dijo:
- Vamos.... te acompañaré.
María se puso muy contenta cuando vio a Alfredo. Ella lo adoraba. Siempre pensó que era el marido perfecto para su Mercedita. Sin embargo, su marido ya fallecido no pensaba igual. Alfonso Lampasona lo quería, pero no mucho. Lo creía raro y ambicioso. Pero a pesar de eso no se opuso en la petición de mano. Él quería tanto a su hija, que sabía que si la negaba la iba hacer infeliz y además creyó profundamente en los sentimientos que ambos sentían.
Cuando Alfonso Lampasona falleció, en su Testamento, dejó todos sus bienes a su esposa, con el fin de que cuando ella muriera le dejara todo a su hija.
María todavía no había hecho su testamento, siempre lo dejaba para después.


[Continuará]


20 Comentarios:

Gaby dijo...

Pri!

Ejem, ahora leo

Gaby dijo...

Su diagnóstico es claro: la presión sube y baja continuamente en el caso de su madre, pero una gran suba o una gran baja puede ser fatal. ¿Me entiende?. eeeehm, nop, jajaja

Él realmente no tenía ganas de viajar ya que se había enterado que Angélica estaba de vuelta en San Isidro.
- "Lamentablemente tendré que viajar" - le comentó eso a Angélica en un pequeña llamada telefónica.

Pero qué mal tipo este Alfredo, después de todo se está muriendo la madre de la mujer... dejalo Anshélica, dejalo por Fede :)

Artus Jorguín dijo...

Parece que Gaby tomó partido rápidamente por Federico. No puede con su genio...

Julia, cuando termine la novela, sé buena y escribí algunas líneas para Gaby. Como una saga o continuación, la nueva generación...

Besos en la Plaza dijo...

Juls: Esta parte es sinceramente, digna de un profesional, y no lo digo en joda:

"Así estuvieron por unos largos minutos pero en la continuidad del tiempo fue sólo un pequeño instante"

y MORTAL esta otra:

"Mercedes movió la cabeza de forma afirmativa a pesar que no estaba afirmando nada."

jajajajajajaja

besos!

Besos en la Plaza dijo...

ehhhhhhhh qué pasó con los julitos? eh? eh? EH?????

"¿¡QUÉ?!"


JAJAJAJAJAJAJA

Etienne dijo...

Juls, destaco la misma frase que BELP pues me parece genial:

"Así estuvieron por unos largos minutos pero en la continuidad del tiempo fue sólo un pequeño instante"

El tiempo real y el tiempo percibido en la mente de una quinceañera está muy bieeeeeeeeeeeeen!!

Hummm, sabía que un pico de presión te podía liquidar pero que te baje tanto como para estirar la pata... jajajaja!
Diagnóstico claro??

Besos!!

Eugenia dijo...

jajaajaajajaajaja
ME ENCANTA el diagnostico del medico jajajajaja.
terrible

unas pastillitas para la presion? :P

Ópera Colectivera dijo...

- ¡Oh!.... Santo Cielo - dijo Mercedes angustiada - ¿Cuanto estima que le queda de vida?.

"Santo Cielo" está en el top 5 de mexicaneadas junto con "Sapos y culebras".

"¿Cuánto estima?" Faltaba que el médico le respondiera: "y...a ojo de buen cubero... dos semanitas"

Atentamente,

killer queen dijo...

Me perdí!, quien es Antonela Rodríguez??

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

PRIIIIIIIIIIi


ay julita guat emouyon!!


che, pero no es muy rapido que se muera en dos dias, un semana o un mes, (me cago en la diferencia, jajaj), pobre vieja!

Excelente julita, queremos mas!

me mato el 'no falles' del telegrama, suena a invitacion de cumpleaños, no me falles!


Juls! queremos la continuacion, ya!

Negra de los Angeles Luchecci dijo...

Empezaron los desencuentros entre los "potenciales amantes" este policial se va transformando clarmente en culebron...
"Quiero ver a Alfredo - contestó María en una forma lenta y despaciosa." DESPACIOSA!!!! que palabrita!!!
"Así estuvieron por unos largos minutos pero en la continuidad del tiempo fue sólo un pequeño instante"
Esta es la mejor frase, de verdad, de todo el libro, ups, confieso que he leido todo, excepto el ultimo capitulo, estoy intrigada Julia!!!

Besos en la Plaza dijo...

EHHHH

Y la segunda parte para cuándo?

Soleaspe dijo...

"Así estuvieron por unos largos minutos pero en la continuidad del tiempo fue sólo un pequeño instante."

me encantó Jules!!!

ah el diagnostico del medico fue muy gracioso jajajja

Julia dijo...

Gaby de los Milagros Milglierin: Bien por primerear :)

El diagnóstico es cualquiera, con el pronóstico de vida... muy gracioso.
¿No viste que el suegro no lo quería a Alfredo? mmm.. dice que era raro y ambicioso.
Capaz que él la mata a la mujer y de resentido la incrimina a Angélica. ¿No lo pensaste?

Artus Luis Alberto Jorguín: Ja, ja. Lo voy a pensar :P
¿Nada para criticar del capítulo? :(

Besos en la Plaza San Isidro: Se ve que me esforcé para poner algo literarario (la primer frase)
La segunda es muy graciosa! jajaja. Es el equivalente al ¡¿QUÉ?! del capítulo anterior.

Monsieur Etienne Boubet: Veo que les gustó a todos. Encontraron un oasis en tanto desierto literario :)
Es cualquiera el diagnóstico, menos claro.

Zomba Eugenia María de los Demonios: Je je, no se le ocurrieron al médico :P

Ópera Colectivera en el Colón: jajaja. Y faltó el Recórcholis! :P

Julia dijo...

Reina de las Mercedes Lamposona: Antonela, la de las divinas :P
Antonela Rodriguez es la enfermera. Sólo aparece en éste capítulo.

Carolina Topacio Milglierin: necesitaba un testamento, querida. ¿Cómo se llama la obra? :P

Tenés razón, el no falles es re tarjetita de cumpleaños.

Chunai, caro, chunaiii

Negra de los Ángeles Lucchesi: Pero existe la palabra, eh? :P
A todos les gustó lo mismo :)
No digas de todo el libro porque no leíste el final. Tal vez te sorprendo :P

Besos en la Plaza San Isidro: Esta noche en horario prime time.

Soledad Lucchesi Aspe: Si, ahora también me está gustando a mí :)

Si, el doctor es lo más gracioso del capítulo.

johi dijo...

- ¡Oh!.... Santo Cielo
- ¡Oh! sí, enseguida se lo llamo

jajajaja, que expresivos, me encanta!!

- La señora Lampasona quiere ver al señor Rimondi.
Mercedes movió la cabeza de forma afirmativa a pesar que no estaba afirmando nada.

aaaaaaaaaaaajajajajajajaja, me hiciste reir.

Estoy con Gaby, tmb tomo partido por Fede, es lindo (?) y MUY comprensivo ;).

Johi Rocío del Mar Rimondi

Julia dijo...

Johi Rocío del Mar Rimondi: ¡Oh! santos cielos, te agradezco enormemente el cometario! jajaja

Lo de afirmar a mi también me hizo reír mucho!

saludos

frank zappa dijo...

que insoportable la vieja con la campana de oro

Julia dijo...

Frank Carlos Alfredo Zappa: ¿ Por qué dices eso de la querida señora María? jajajaja

Erica dijo...

jejejeeje

La vieja los va a dejar sin un mango a todos!